Sequía arrasa con milpas en la Costa Chica de Guerrero; campesinos alertan crisis alimentaria

Más de seis hectáreas perdidas por productor y al menos 15 familias en riesgo de desplazamiento en Tecoanapa y Ayutla; acusan abandono del gobierno estatal.

Tecoanapa, Gro. – Los estragos del cambio climático están golpeando de lleno a campesinos, indígenas y afrodescendientes de la Costa Chica de Guerrero.

La falta de lluvias en las últimas semanas provocó que las siembras de maíz se marchitaran. Las milpas se secaron y las pérdidas son irreversibles, advierten productores.

Campesinos de la región avizoran una crisis alimentaria severa en los próximos meses: el maíz escaseará y el precio se disparará.

En la comunidad de Tecoanapa, una de las más afectadas, los daños en las parcelas ya no tienen remedio. A pesar de la magnitud de la afectación, denuncian la ausencia total de las autoridades estatales y federales.

“Lo único que nos queda es rezar para que suceda un milagro”, relatan los afectados.

Uno de los casos más graves es el de Don Rosaliano, quien perdió sus únicas seis hectáreas de maíz. El productor teme que el grano se encarezca a tal grado que comer tortilla se convierta en un lujo y la crianza de animales sea insostenible.

“Tendremos que organizarnos todos los pueblos para ir a protestar, ni modos que tengamos que dejar todo para irnos a otro lado a vivir”, expresó ante el temor de quedarse sin alimento.

La situación se replica en comunidades como El Carrizo, El Guayabo y otras cercanas al municipio de Ayutla de Los Libres, donde más de 15 familias analizan abandonar sus tierras y desplazarse hacia comunidades de La Montaña, donde las lluvias han sido más constantes.

Advierten que no solo habrá hambruna en la costa, sino un éxodo forzado hacia las ciudades en busca de trabajos precarios, obligados a vender su patrimonio antes de que pierda todo su valor.

“Los políticos hablan de pueblos indígenas en sus discursos, pero en la práctica los tienen abandonados. Sólo quieren votos”, denuncian.

Hasta el momento, las autoridades estatales no se han pronunciado sobre un plan de mitigación o apoyo emergente ante la sequía, que va en escalada y amenaza con dejar sin sustento a cientos de familias que viven del campo.

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